
Un tercio de nuestras abejas, mariposas y sírfidos están disminuyendo, y una de cada diez especies de la UE se enfrenta a la extinción. Dado que los polinizadores sustentan tanto nuestros ecosistemas como los sistemas alimentarios mundiales, su pérdida supone una amenaza directa para nuestro futuro.
Para muchos jóvenes, esta realidad es abrumadora. El futuro puede parecer incierto y la magnitud del problema ciertamente intimida.
Pero, ¿y si el modo de ver el problema nos mostrase la manera de avanzar?
Una nueva forma de pensar
«Pollinator Ambassadors» es una organización sin ánimo de lucro dirigida por jóvenes que trabaja para revertir el declive de los polinizadores. Cofundada por Nadine Schuller y yo misma, la iniciativa combina el arte, la comunicación científica y el pensamiento sistémico para encontrar soluciones locales y viables a retos medioambientales complejos.
Este trabajo también está estrechamente vinculado a mis propias actividades de investigación y experiencias.
Como comunicadora científica, apicultora e investigadora en la Universidad de Cambridge, mis estudios se centran en cómo las abejas melíferas gestionadas y los abejorros silvestres comparten paisajes en el Reino Unido. Espero que mis actividades de investigación arrojen luz sobre dónde y cuándo debemos mejorar los paisajes para mejorar la salud de los polinizadores.
Al trabajar con jóvenes de toda Europa, hemos comprendido una cosa: muchos problemas medioambientales persisten no solo por lo que hacemos, sino por la manera en que pensamos.
Por ejemplo, dar prioridad a los beneficios en detrimento de la naturaleza deriva de una mentalidad que valora la ganancia financiera a corto plazo frente al bienestar a largo plazo. Pero si las mentalidades pueden contribuir al problema, también pueden formar parte de la solución.
Comprender un «problema perverso»
El declive de los polinizadores se describe a menudo como un «problema perverso». Esto significa que es complejo, interconectado y refractario a soluciones sencillas.
Ya comprendemos muchas de sus causas:
- el uso nocivo de plaguicidas
- el cambio climático
- la pérdida de hábitats y el cambio de uso de la tierra
- la agricultura industrial
Abordar una de estas cuestiones repercute a menudo en otra de ellas. Por ejemplo, tenemos que producir alimentos, pero la agricultura convencional depende en gran medida de los plaguicidas, uno de los principales factores del declive de los polinizadores. Al mismo tiempo, el cambio climático aumenta nuestra dependencia de estos mismos sistemas.
En resumen, todo está conectado, lo que dificulta el cambio.
Tener una visión de conjunto
Cuando los problemas parecen abrumadores, el pensamiento sistémico —comprender cómo interactúan las partes dentro de un conjunto para impulsar el comportamiento colectivo— ofrece una manera de avanzar.
Utilizando herramientas como el modelo del iceberg, podemos enfocar nuestra mirada más allá de los síntomas visibles y remodelar las estructuras subyacentes de nuestra sociedad.
Hacer frente a las crisis medioambientales puede provocar ansiedad ecológica, pero la creatividad puede transformar ese sentimiento en acción.
«Pollinator Ambassadors» utiliza el arte como herramienta para el cambio, ayudando a los jóvenes a procesar las emociones al tiempo que imaginan futuros favorables a los polinizadores. En toda la UE, los participantes de nuestros talleres han creado zines, exposiciones y proyectos artísticos que comunican tanto la urgencia como la esperanza, tendiendo puentes entre la ciencia y las emociones de manera poderosa.
10 cosas que puedes hacer ahora mismo
Una de las mayores amenazas para los polinizadores es la falta de hábitats y alimentos. Incluso sin tierras ni dinero, puedes actuar y marcar la diferencia:
- Entablar conversaciones: explicar por qué los polinizadores son importantes para ti.
- Plantar flores en una jardinera: cada flor proporciona un néctar vital.
- Crear arte: expresar tu visión de la naturaleza a través de un zine o un dibujo.
- Conectar: unirte a un club local de protección de la naturaleza.
- Hacerte oír: pedir a los minoristas, como los centros de jardinería, que dejen de vender plaguicidas nocivos.
- Hacer voluntariado: participar en proyectos científicos comunitarios como ProPollSoil.
- Explorar: organizar un «safari apícola» para descubrir las especies locales.
- Reverdecer tu espacio de trabajo: juntarte con amigos para crear un jardín en la escuela o la oficina.
- Dejar que crezcan: pedir a tu ayuntamiento que reduzca la siega para permitir la proliferación de flores silvestres.
- Votar: apoyar a los responsables políticos que den prioridad al medio ambiente.
Detalles
- Fecha de publicación
- 14 de abril de 2026
- Autor
- Dirección General de Medio Ambiente
